“La solidaridad es la ternura de los pueblos”, Ernesto Ché Guevara

Declaración de solidaridad internacional de estudiantes de todo el mundo con Cuba.


Cuba es la vanguardia de un nuevo mundo humanista. En el proceso de transición del ser humano como mercancía al ser humano como ser humano, el cuidado del pueblo cubano de cada individuo en función del todo (por ejemplo, con el sistema de salud cubano) y la construcción del todo en función de cada individuo (por ejemplo, los esfuerzos diplomáticos cubanos por la paz) desempeñan un papel central. Por lo tanto, la pequeña isla y su revolución son un antídoto contra el egoísmo imperialista,  a todo nivel.

El Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Derechos Humanos, Volker Türk, advirtió el 8 de junio del 2026: «Las restricciones de combustible impuestas desde principios del año 2026 y el reciente endurecimiento de las sanciones extraterritoriales dañan directamente a los cubanos en su totalidad, especialmente a las poblaciones más vulnerables. Los niños mueren porque los médicos no tienen acceso a suministros médicos y medicamentos vitales. Esto es inaceptable». Esta reacción del imperio habla más de su desenfrenada intención destructiva que de Cuba. La carrera armamentística mundial,  las medidas unilaterales de constreñimiento contra los Estados soberanos  y escándalos, como los archivos Epstein (Epstein-Files) demuestran que esta cualidad destructiva no es una coincidencia, sino la expresión de un sistema basado en la explotación, que está llegando a sus límites y amenaza con ponerle fin  a la humanidad.

Nosotros —estudiantes de todo el mundo— afirmamos que queremos vivir. Y vivir bien. El fin del bloqueo contra Cuba y la consiguiente aplicación del derecho internacional son nuestra máxima prioridad. Como intelectuales internacionales, consideramos la «vía cubana» como una alternativa a la guerra y la miseria, necesaria y esperanzadora. Un camino que requiere y merece toda nuestra fuerza, nuestro conocimiento y nuestro corazón para que pueda continuar y ampliarse. Un camino que puede y debe ser valorado y puesto en marcha en nuestras escuelas, universidades, centros de investigación, campus, aulas, residencias estudiantiles y en cualquier lugar donde los estudiantes luchen por su derecho al pan y a la dignidad.

En este contexto,  queremos asegurarles por  este medio nuestra solidaridad incondicional a nuestras compañeras y nuestros compañeros universitarios en Cuba, así como a todo el pueblo cubano, y expresar nuestro profundo desprecio y rechazo frente a la guerra económica de Estados Unidos contra Cuba. Exigimos el levantamiento inmediato de todas las sanciones a nivel mundial. Exigimos, además, que se inicie y se amplíe la cooperación científica con las universidades cubanas, que la investigación y la docencia civiles sustituyan lo militar, que se sienten las bases materiales de una vida digna en todo el mundo y que se les posibilite a  todas y todos el acceso a la educación a lo largo de toda la vida: Eso enseña el ejemplo cubano para el desarrollo de la civilización mundial.

¡Viva la solidaridad internacional!

¡Viva la paz!

¡Viva Cuba!